SUPER MARIO GALAXY: LA PELÍCULA, EL FONTANERO SALTA A LAS ESTRELLAS Y NINTENDO QUIERE CONQUISTAR OTRA VEZ LA TAQUILLA

Publicado el 9 de marzo de 2026, 9:00

Cuando parecía que el cine de animación comercial ya había exprimido hasta el cansancio la máquina de la nostalgia, Mario encontró una ruta de escape hacia algo más grande, el cosmos. No se trata solo de otra secuela diseñada para repetir una fórmula rentable, sino de un movimiento más ambicioso, llevar al personaje más reconocible de Nintendo hacia una escala visual y emocional donde el espectáculo ya no depende del recuerdo, sino de la expansión del mito.

Porque eso es lo que está en juego aquí. Después del fenómeno de 2023, Mario ya no es únicamente una figura histórica del videojuego que sobrevivió al cambio de generaciones, es una propiedad cinematográfica con músculo industrial, capacidad de arrastre global y un valor simbólico que Hollywood no piensa soltar. Darle ahora una dimensión galáctica a su universo implica algo más que cambiar de escenario, significa convertir una aventura familiar en una experiencia de franquicia total, una que mira menos al Reino Champiñón y más a la construcción de una cosmogonía pop.

Y ahí está la apuesta más interesante. Las secuelas animadas suelen vivir bajo la sospecha de la repetición, del más de lo mismo maquillado con nuevos colores, pero Super Mario Galaxy: La película parece querer jugar otra partida. La entrada de Rosalina, la presencia de Bowser Jr. y el desplazamiento de la acción hacia planetas y trayectorias imposibles sugieren un salto de escala que no solo intenta ampliar el universo narrativo, también legitimar a Mario como una saga capaz de mutar de forma sin perder identidad.

Ahora sí, la información concreta. Nintendo y Universal Pictures lanzaron este lunes el tráiler final de Super Mario Galaxy: La película, la nueva secuela animada que continuará el éxito de Super Mario Bros. La película. El avance confirma que Mario regresará a la gran pantalla en una aventura que dejará atrás el Reino Champiñón para internarse en el espacio exterior, con estreno previsto para el jueves 1 de abril.

El adelanto muestra a Mario, Peach, Luigi y Toad viajando por distintos planetas mientras enfrentan a Bowser Jr., nuevo antagonista de esta entrega e hijo del gran villano del universo Mario. También se confirma la aparición de Rosalina, figura central del imaginario galáctico de la franquicia. En el elenco de voces destacan Brie Larson como Rosalina y Benny Safdie como Bowser Jr., junto con los regresos de Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Jack Black, Charlie Day y Keegan-Michael Key.

La película toma como punto de partida el legado de Super Mario Galaxy, videojuego lanzado en 2007 para Nintendo Wii, considerado por muchos como una de las cumbres del género de plataformas. Aquel título no solo desplazó a Mario hacia entornos espaciales, también reformuló la lógica del movimiento y la gravedad dentro de la saga. Traducir eso al cine no es un gesto menor, porque implica intentar capturar en imágenes una de las experiencias más celebradas y más difíciles de trasladar del catálogo de Nintendo.

La secuela vuelve a estar dirigida por Aaron Horvath y Michael Jelenic, con Matthew Fogel otra vez en el guion, lo que asegura una continuidad creativa con la película anterior. Aunque los detalles más precisos de la trama siguen bajo reserva, el tráiler deja ver un tono más épico y una puesta en escena más expansiva, con escenarios interplanetarios, peligros de escala cósmica y una narrativa que parece apoyarse más en la aventura que en la simple acumulación de guiños.

Ese matiz importa. La primera película funcionó, entre otras razones, porque entendió que Mario debía ser traducido al lenguaje de la animación comercial sin dejar de ser reconocible para el jugador. Pero ahora la exigencia es distinta. Después de recaudar 1.3 mil millones de dólares en taquilla global y convertirse en una de las películas animadas más exitosas de la historia, la franquicia ya no necesita solo simpatía, necesita ambición. Y Galaxy parece diseñada justamente para eso, para demostrar que este universo puede crecer sin perder el equilibrio entre humor, velocidad y sentido de maravilla.

También hay una lectura industrial imposible de ignorar. Nintendo no está produciendo simplemente una continuación exitosa, está consolidando un modelo. Uno en el que sus propiedades dejan de ser adaptaciones eventuales y pasan a comportarse como pilares de un ecosistema cinematográfico más amplio. Si Super Mario Bros. La película fue la prueba de que el personaje podía reinar en taquilla, Super Mario Galaxy: La película quiere probar que además puede expandirse con lógica de saga, con iconografía renovada y con vocación de largo plazo.

Queda por ver si esa ambición se traduce en una película realmente superior o si el brillo de las estrellas terminará ocultando una estructura demasiado conocida. Pero el tráiler ya deja algo claro, Nintendo no piensa tratar a Mario como una mascota reciclable, sino como una figura central del nuevo cine familiar global. Y esta vez, para sostener ese trono, no le bastará con correr y saltar, tendrá que conquistar el infinito.