CONAN EL BÁRBARO 2, SCHWARZENEGGER REGRESA AL MITO Y HOLLYWOOD VUELVE A ESCUCHAR EL CHOQUE DEL ACERO
Hay personajes que no envejecen, se petrifican en la memoria colectiva. Conan es uno de ellos. No pertenece solo al cine de fantasía, pertenece a una era en la que los héroes parecían tallados en piedra, sudor y violencia ritual. Por eso la idea de verlo regresar no suena a simple secuela, suena a invocación.
Y no cualquier invocación. Después de 44 años, Arnold Schwarzenegger vuelve al personaje que ayudó a convertirlo en leyenda, en un movimiento que tiene algo de resurrección industrial y de experimento mitológico. Porque Hollywood lleva años intentando desenterrar a sus viejos titanes, pero no siempre encuentra la forma de devolverles peso, presencia y destino.
Lo interesante aquí no es solo el retorno de un icono ochentero. Lo realmente llamativo es que esta nueva embestida sobre el universo de Conan no llega desde la nostalgia más torpe, sino desde una combinación inesperada, un Schwarzenegger consciente de su edad y un Christopher McQuarrie, arquitecto de la precisión narrativa en Misión: Imposible, tomando el timón de un reino que durante décadas pareció condenado al olvido.
Ahora sí, la información concreta. Arnold Schwarzenegger confirmó en una entrevista con TheArnoldFans que ya está en desarrollo una secuela de Conan el Bárbaro, la película de 1982 que consolidó su imagen como figura monumental del cine de acción y fantasía. Según explicó el actor, el proyecto llevará por título King Conan y Christopher McQuarrie fue contratado para escribir y dirigir la producción.
Schwarzenegger también adelantó que la película no intentará fingir que Conan sigue siendo el mismo guerrero joven de hace cuatro décadas. Al contrario, el personaje será escrito de acuerdo con su edad actual, adaptando su presencia física y dramática al paso del tiempo. En palabras del actor, seguirá entrando y golpeando a alguien, pero lo hará de otra manera, lo que sugiere una versión más madura, más regia y posiblemente más crepuscular del bárbaro.
Esta no es la primera vez que Hollywood intenta levantar una continuación de Conan. Durante los años 2000 circularon distintos planes para revivir la franquicia, incluyendo un posible regreso de John Milius, director de la cinta original, e incluso la participación de las hermanas Wachowski en algún momento del desarrollo. Ninguno de esos intentos prosperó, y el proyecto quedó suspendido durante años en esa zona fantasma donde sobreviven las secuelas que la industria promete pero nunca concreta.
Estrenada en 1982, Conan el Bárbaro se convirtió en una obra fundamental del cine de fantasía heroica. La película seguía al guerrero cimmerio en su búsqueda de venganza tras la destrucción de su aldea, y encontró en Schwarzenegger una presencia física casi perfecta para el personaje, una mezcla de estatua, bestia y mito ambulante. Con el tiempo, el filme quedó fijado como una pieza de culto, áspera, solemne y muy distinta a la fantasía domesticada que dominaría después.
La gran pregunta, por supuesto, no es si Conan puede volver, sino si esta secuela encontrará una razón real para existir. Pero al menos, por primera vez en mucho tiempo, el proyecto parece tener una dirección concreta, un actor dispuesto a asumir el paso del tiempo y un cineasta capaz de convertir una propiedad dormida en algo con pulso. Y eso, en una industria saturada de resurrecciones vacías, ya es una señal de vida.