Se reporta un nuevo brote en la CDMX, y no tiene cura conocida para el coleccionista promedio. Los primeros síntomas son familiares, una mirada demasiado larga al stand, la frase “solo voy a ver”, una súbita pérdida de criterio frente a cajas brillantes y, en fases más avanzadas, la necesidad irracional de encontrar espacio en una repisa que objetivamente ya no existe.
El regreso de Funko y Hasbro a la convención no debe leerse como una noticia cualquiera, sino como una alerta sanitaria para todo fan con debilidad por la figura exclusiva, el objeto numerado y esa clase de compra que uno justifica como inversión emocional.
Lo interesante es que aquí no hablamos solo de dos marcas presentes en piso, sino de dos formas muy distintas y complementarias de ocupar el imaginario geek. Funko trabaja desde la miniaturización pop del ícono, convierte héroes, villanos y figuras de culto en piezas reconocibles al instante.
Hasbro, en cambio, llega con una lógica más expansiva, mezcla franquicias gigantes como Marvel, Star Wars y Transformers con su línea de juegos y con Magic: The Gathering junto a Wizards of the Coast, es decir, no vende únicamente objetos, vende universos enteros listos para desplegarse sobre la repisa o la mesa de juego.
Y eso importa dentro de la conversación de la CCXPMX26 porque termina de definir algo que la convención ha entendido bastante bien, el fandom ya no se conforma con asistir, quiere llevarse algo. Quiere salir con una firma, una foto, una bolsa imposible de acomodar en el transporte o, mejor aún, con esa pieza que justifica internamente con la vieja mentira de “solo una más”. En otras palabras, la cultura pop contemporánea también se organiza a través de sus objetos, y pocas marcas han explotado esa verdad con tanta eficacia como Funko y Hasbro.
Ahora sí, la información concreta. Original Funko fue confirmada de regreso a la CCXPMX26 con un stand propio para esta edición, en una participación que la propia cobertura del evento presenta como una nueva tentación para los coleccionistas de héroes, villanos, íconos del cine, anime, series y gaming. La nota publicada por Omelete subraya justamente esa idea, que el gran dilema no será si comprar o no, sino si sacar la figura de la caja o dejarla intacta.
En paralelo, la cuenta oficial de CCXP México anunció también la llegada de Hasbro a la CCXPMX26, destacando que su presencia incluirá propiedades como Marvel, Star Wars, Transformers, un arsenal de Hasbro Games y la participación de Magic: The Gathering junto a Wizards of the Coast. Eso convierte su espacio en uno de los puntos más robustos del piso para el visitante que se mueve entre figura, juego, carta y franquicia sin necesidad de elegir solo una tribu.
Visto así, la dupla funciona casi como una radiografía del coleccionismo pop actual. Por un lado, la pieza de exhibición inmediata, simpática, reconocible y casi compulsiva que representa Funko. Por el otro, la maquinaria más amplia de Hasbro, donde conviven juguete, juego, carta, nostalgia intergeneracional y músculo de licencia. No son presencias menores ni de relleno. Son dos marcas que entienden que una convención también se gana en el terreno de la posesión, en ese instante donde el fan deja de mirar y decide llevarse un fragmento del universo a casa.
Además, su regreso ayuda a reforzar la escala que la CCXPMX26 viene construyendo. La edición previa reunió a más de 71 mil asistentes, más de 350 medios, 20 estudios, 136 marcas y más de 80 horas de contenido, cifras que explican por qué la convención se ha consolidado como uno de los grandes puntos de encuentro para la cultura pop en México. En ese contexto, el regreso de nombres como Funko y Hasbro no es un detalle decorativo, es parte de la manera en que el evento sigue engordando su musculatura comercial y simbólica.
La CCXPMX26 se celebrará del 24 al 26 de abril de 2026 en Centro Banamex, con una Spoiler Night previa el 23 de abril. Y si algo dejan claro estos anuncios es que la convención no solo quiere ser un escaparate de estrenos y talentos, también quiere ser un territorio donde el coleccionismo vuelva a operar como deporte extremo. Porque entre el stand de Funko y el despliegue de Hasbro, lo realmente difícil no será decidir qué ver primero, sino cuánto autocontrol queda cuando el fandom se presenta empaquetado, numerado y listo para irse a la repisa.